TÉCNICAS TEATRALES PARA MEDIACIÓN						  11 Ene 2016

El espacio teatral puede aportar al desarrollo individual de los mediadores de diversas maneras para progresar y, que cada vez, seamos mejores, una de las cuestiones que más me demandan en formación los mediadores experimentados, que quieren seguir aprendiendo y reciclándose.

Cada uno lo asimila, utiliza y vivencia de manera diferente y para luego ponerlo en práctica en sesiones de mediación. Sin embargo, hay determinados elementos que se observan en el teatro, que en otros ejercicios o espacios pueden pasar más desapercibidos, pero que a la hora de que nos legitimen para mediar o de interactuar con nuestros mediados son indispensables.

Técnicas teatrales para el mediador

Estos elementos son los que componen los indicadores con los que debería trabajarse a la hora de formarnos en procesos individuales. Los resumo en la siguiente relación de técnicas teatrales:

Corporalidad

La presencia en un escenario, el ritmo, la precisión en los movimientos, la coherencia entre lo que se dice y cómo responde el cuerpo, la forma de dirigirse a otros, todos estos elementos se proyectan de manera especial y casi amplificada cuando una persona está actuando.

El cuerpo tiene absoluta elocuencia respecto a la autenticidad de la emoción, incluso es determinante en ella (Bloch, 2002). Observar a las personas que conforman el taller desde su corporalidad es tener una llave a procesos internos. Nos hemos dado cuenta, que muchos mediadores, muestran una presencia poco consciente y desordenada en la escena de la mediación.

Esto significa que no logran ocupar un espacio fijo y sólido en las sesiones, con ello no digo que se muevan, sino que están pero no están. A través de diversas estrategias, se trabaja en el taller de teatro para mejorar la conexión de los participantes con su corporalidad, con su control, sus movimientos, la precisión y ritmo en los mismos, su presencia escénica.

Expresividad

Tener capacidad de expresión implica varias cosas: que hay opinión (por tanto capacidad de análisis), que hay capacidad de síntesis, que hay un adecuado uso del lenguaje. Estas capacidades deben ejercitarse para que se desarrollen, y se hace básicamente en ambientes que propicien precisamente la opinión de cada individuo y potencien la capacidad de expresarla.

Por esto, en el taller de teatro se hace especial énfasis en el análisis y comentario de todas las escenas creadas, con el fin de promover las herramientas que apoyan un criterio y una mirada propias.

Creatividad

Por los motivos ya expresados anteriormente, el desarrollo de la creatividad artística es un objetivo central en el trabajo de grupo e individual. Si bien se trata de una capacidad que se desarrolla desde el individuo, hemos observado cómo, a medida que pasa el tiempo en el taller de teatro y mediación, aumenta la capacidad de inventar historias y éstas adquieren cada vez mayor complejidad: son más ocurrentes, más largas y con más recovecos.

También es importante resaltar que no todos los individuos crean con las mismas herramientas. Para evaluar el proceso creativo en una persona no basta considerar las historias que inventa y narra, pues se trata de una capacidad que puede desarrollar a través de creación de personajes, de movimientos, de gestualidades. El desarrollo de la creatividad artística, en fin, no solo es un condimento de gran riqueza para la propia vida, sino que ayuda a otros procesos cognitivos e intelectuales que lleven a buscar salidas de los conflictos.

Rigor

El desarrollo del rigor y de la disciplina tiene que ver con el desarrollo de la capacidad de aprender. A través de ejercicios sencillos, como las coreografías, se ejercita esta capacidad y se logran importantes avances ya que de alguna forma, se rompe con que la “flexibilidad” de una mediación, no está reñida con su rigurosidad o orden. La idea de que hay que realizar un esfuerzo para lograr metas esperadas es también muy importante en nuestra formación.

Relaciones vinculares

El considerarse parte del grupo es fundamental para que funcione la capacidad reparatoria que tiene el teatro. Potenciar este sentimiento de lealtad y de elegir estar en un espacio porque a uno le interesa y motiva lo que ahí ocurre, es una enseñanza importante que se ejercita y que entiendo es la clave del objetivo de los mediadores ya que partimos de su voluntariedad y de que están allí porque quieren. Estos serían los objetivos a cumplir… ¿os atrevéis?

Javier Alés Sioli

 

UN CUENTO DE NAVIDAD                                                             21 Dic 2015

Con mucho cariño para todos/as, mi adaptación de Charles Dickens.

El protagonista es el señor Xavi Picapleitos, un hombre avaro y tacaño que no celebra la fiesta de Navidad a causa de su solitaria vida y su adicción al trabajo en su despacho de abogados.

No le importan los demás, ni siquiera su pasante Jon Mata lo único que le importan son los negocios, ir cada mañana al Juzgado de Guardia y ganar dinero, mucho dinero. Una noche, en víspera de Navidad, Picapleitos recibe la visita de un fantasma que resulta ser el de su mejor amigo y socio Fran Mediatio, que dejó de serlo hace ya veinticinco años cuando terminó su carrera de Derecho y se dedicó a ejercer olvidándose de lo que de verdad le había llevado a la facultad “ayudar a los demás”.

El espectro le cuenta que, por haber sido tan buen gestor, aun cuando no hubiera sido capaz de ver que “detrás de los papeles que tramitaba” había personas, con sentimientos y angustias, toda su falta de interés se ha convertido en una larga y pesada cadena que debe arrastrar por toda la eternidad.

Le anuncia a Picapleitos que ya ha superado el conjunto de sus maldades, por lo tanto, cuando muera tendrá que llevar una cadena mucho más larga y pesada. Entonces le anuncia la visita de tres espíritus de la Navidad, que le darán la última oportunidad de salvarse. Picapleitos no se asusta y desafía la predicción.

Pasado, presente y futuro

Esa noche aparecen los tres espíritus navideños: el del Pasado, que le hace recordar a Picapleitos su vida infantil y juvenil llena de melancolía y añoranza pensando que “no había Derecho” en muchas cosas y que el iba a cambiar el mundo y la justicia”, antes de su adicción por el trabajo; así como por su desmedido afán de pleitear.

El del Presente le hace ver su actual situación, solo en su despacho, sin querer oir hablar de otra cosa que no sean demandas o querellas y también la de la familia de su pasante Jon Mata, que a pesar de estar empezando y no ganar casi dinero tiene una gran familia y siempre celebra la navidad.

Luego el Espíritu le muestra cómo todas las personas celebran la Navidad; incluso el sobrino de Picapleitos, Rafa, celebra la Navidad de una manera irónica pero alegre (debido a que los invitados no quieren la presencia de Picapleitos).

Al final el espíritu muestra a varios personajes: la Ignorancia, el Interés, la Necesidad, la Tolerancia, la Paciencia y la Neutralidad; para luego posteriormente el espíritu desaparecer inmediatamente a la medianoche.

El Espíritu del Futuro, mudo y de carácter sombrío, le muestra lo más desgarrador: el destino de los pleitos: los recursos, el recuerdo sobrio de sus amigos de promoción del colegio y lo más espantoso: su propia soledad ante las “dilaciones indebidas”, que afecta a sus clientes, ante la cual Picapleitos se horroriza finalmente e intenta convencer al espíritu de que está dispuesto a cambiar si le invierte el destino.

Al final, despierta de su pesadilla y se convierte en un hombre mediador que comprende que el conflicto es una oportunidad para crecer y no algo negativo.

El cambio lo vive el propio Picapleitos cuando finalmente celebra la Navidad, hace que un jovenzuelo le compre el pavo y lo envíe para su empleado Mata sin dar a conocer quién lo mandó. Posteriormente, sale a la calle para saludar a la gente con una Feliz Navidad y entra en casa de su sobrino Rafa para festejar, causando asombro entre los invitados.

Con respecto a Jon Mata, finge reprenderlo por su llegada tarde al trabajo; le da un aumento de sueldo y va con él para ayudar a la familia y en especial a todos sus clientes, para “ver más allá” lo que al final causa felicidad en ellos haciendo memorable la frase “que Dios os bendiga a todos y nos de la oportunidad de reconocer a los demás”.

Consigamos en este 2016 que las personas se reconozcan aunque no compartan los puntos de vistas del otro. Solo así podremos vivir nuestra “cultura del acuerdo en mediación”. ¡Feliz Navidad!

Javier Alés Sioli

MISMO CAMINO, DISTINTOS OBJETIVOS                                             08 Dic 2015
Curiosamente cuando la Escuela de Mediación Sevillana a la que tengo la suerte de pertenecer se propone proporcionar a los mediadores acciones encaminadas al fomento y desarrollo de habilidades en los procedimientos de resolución de conflictos, nacen ideas de lo más creativas y originales. Por ejemplo, se buscan ejemplos profesionales que ayuden a entender el camino a recorrer para conseguir el objetivo gestor del procedimiento de Mediación.
 
Un buen ejemplo de estos métodos de trabajo es la comparación entre el papel profesional del Clown y la Mediación; con ello, no quiero insinuar que el mediador pueda ser considerado un “payaso” para lograr que se consigan acuerdos. Pero si entendemos al clown como un profesional que intenta conseguir su objetivo a través de la naturalización de un problema,un conflicto o valiéndose de técnicas de empatización y comunicación, podemos entonces establecer vínculos de ejercicio profesional entre el mediador y el clown.
 
Del mismo modo se puede establecer una relación entre la actividad de un mago y la de un mediador; no sólo desde una óptica metafísica donde podríamos entender que los mediadores hacen magia cuando consiguen que personas enfrentadas traten sus problemas sino que cuando el mago establece una relación con su público (respetando los 5 puntos mágicos, generando interés en su público, incluyéndolos en su juego a través de la utilización de sus nombres, sus historias) podríamos tener una fuente de técnicas de la que poder “beber”. Este modelo viene siendo defendido por el Director de la Escuela Sevillana de Medíación, D. Javier Alés, desde hace muchos años.
 
En definitiva son técnicas aplicadas a la potenciación de las habilidades personales y al entrenamiento individual cara al desarrollo de un proceso de gestión de conflictos que exije que el profesional que allí trabajo sea eficaz e inmediato en la aplicación de técnicas creativas para dinamizar el avance del caso y como consecuencia directa, el nacimiento de un acuerdo.

Juan Diego Mata

LA COMUNICACIÓN NO VERBAL                                                03 Dic 2015

Cuando comencé mi formación para dar un giro a mi vida profesional y convertirme en mediador, aunque nunca dejaremos de aprender, tuve que “aprehender” algo que hasta entonces no había llamado mi atención.

La llamada “comunicación no verbal”, lo que no se dice, lo que vemos a través de gestos tras las palabras. Evidentemente la comunicación es mucho más que palabras y dicen los expertos que el 7% en un mensaje son las palabras… lo que decimos; un 38% el tono que utilizamos al decirlo y el 55% el lenguaje corporal, los gestos.

Quizás en su día en nuestra formación de origen, no se le prestó atención a algo tan importante, porque como abogado que soy, me formaron en analizar papeles, en documentarme, en canalizar en mis reclamaciones “las reglas del juego”.

Hoy, sólo quiero compartir algunas ideas sobre lo que aprendo cada día de la “comunicación no verbal”.

Interpretar la comunicación no verbal

Pongamos algunos ejemplos, para esta breve guía que no tiene otro interés que acercarnos a tan importante información en nuestro trabajo del día a día como medidores.

La Mirada: cuando es directa, horizontal y relajada indica atención. Hay que tener cuidado con las miradas intensas, fijas y penetrantes dado que pueden ser interpretada como intimidatorias y agresivas.

La expresión facialdebe ser coherente con lo que se dice. Los gestos de la cara expresan nuestro estado emocional y suministra información de si comprendemos o no. Normalmente afirma o contradice el lenguaje verbal y se debemos evitar la inexpresividad o incoherencia si somos nosotros los mediadores los que tengamos en cuenta nuestra intervención en una mesa de negociación.

La Sonrisa: cuando es franca, abierta, sincera y coherente invita a la comunicación y también podemos decir que “comunica una actitud amigable”.

Es importante estar atento o evitar las sonrisas falsas o incoherentes e, incluso, tener cuidado con lo que a su vez se manifiesta como jocoso.

La Postura y Orientación Corporal : cuando es firme, relajada y ligeramente inclinada hacia delante en la dirección de nuestro interlocutor indica atención, interés, comprensión. La postura refleja nuestras actitudes y sentimientos

No obstante, damos una impresión negativa si nuestra postura es excesivamente firme o relajada.

Los gestos y movimientos de cabeza: deber ser coherentes con nuestro estado de ánimo y estar sincronizados con lo que se dice porque clarifican, apoyan y refuerzan lo que se dice.

En el mediador o mediado se debe evitarse especialmente los movimientos estereotipados.

La distancia: mantener una distancia prudente con nuestro interlocutor supone que la relación es profesional y la distancia indica la naturaleza de la comunicación si es confidencial, abierta, en reunión, participativa, etc.

Todos tenemos una “zona de seguridad” que sólo dejamos pasar a quien interesa, a quien de verdad consideramos “íntimo”. Cuando los mediados llegan al proceso de mediación, la distancia nos indica mucho el nivel de interacción que nos vamos a encontrar y por eso les invitamos normalmente a que tomen asiento según quieran para ver su proximidad o no.

La apariencia personal: determina la impresión que provocaremos en el interlocutor y la imagen que queremos dar. Si se descuida puede ser indicativo de desánimo o problemas personales.

El cómo se dice: analizaremos si es el mensaje lanzado de forma audible, fluida y clara, con un adecuado volumen de voz.

A través del “cómo”, clarificamos, apoyamos y reforzamos lo que decimos siempre con la idea de “pensar lo que se va a decir”, ya que no es bueno titubear al hablar al igual que no se  debe titubear.

¿Cuál es el verdadero secreto de una buena mediación? Pues en buena medida amigos puede ser el saber mucho y más sobre “Comunicación no verbal”.

 

Javier Alés Sioli

¿QUÉ Y POR QUÉ PREGUNTAR EN MEDIACIÓN?                                     24 Nov 2015

Cuando nos comunicamos, principalmente hablamos…. Y cuando hablamos para nuestro día a día es básico preguntar, para así conocer, valorar y decidir. Pues la pregunta y el estilo de pregunta es importante en nuestro trabajo como mediador.

Acertar con una pregunta en función al momento en el que nos encontramos en el proceso, se antoja difícil y a la vez fundamental para conseguir que la confianza no se deteriore con nuestro interlocutor, pero a la vez que nos permita avanzar en la búsqueda de un acuerdo.

Confiar, en el proceso, en la mediación y en el mediador no es tarea fácil pero las preguntas ayudan al desarrollo de esta ceremonia de búsqueda de intereses comunes.

Tipos de preguntas

Aquí tenéis unas reflexiones personales sobre las preguntas, el tipo de preguntas y el momento de realizarlas que te ayudaran a crecer como mediador.

Si nos encontramos en el primer momento, tras la presentación, en esa posible primera entrevista tras que nos presentamos y conocen nuestra misión en el conflicto, nos podemos encontrar en el momento de validar las siguientes preguntas:

Preguntas de acercamiento

Tras presentarnos a las partes podemos preguntar en mediación cuestiones tales como:

  • ¿Han tenido problemas para encontrar el servicio?
  • ¿Han encontrado mucho tráfico? O ¿les ha costado aparcar?

Evidentemente nuestra intención es relajar el ambiente y que se encuentren de la forma más confortable para iniciar, en definitiva crear un ambiente distendido.

Seguidamente comenzaríamos con las preguntas para información, estas son de carácter abierto, tales como:

  • ¿Qué esperan conseguir en este proceso de mediación? ¿Por qué piensan que la mediación les puede ayudar?
  • ¿Qué les ha traído aquí?
  • ¿En que creen les puedo ayudar? ¿Saben algo de mediación o prefieren que les comenten en que consiste?
  • ¿Qué datos creen ustedes que me pueden ayudar en el proceso?

No debemos olvidar evidentemente de preguntarles sus datos personales, etc. Todas las preguntas que pensemos en este momento de inicio se plantean con la intención de dar a conocer la mediación y establecer las reglas del juego.

Si se trata de sesiones individuales o “caucus”, debemos conseguir en esta primera fase, que nos hablen de ellos y no tanto de la otra parte, así le preguntaríamos:

  •  ¿Cómo te sientes?
  • ¿Cuéntame aquello con lo que te sientas cómodo?
Identificar el problema

preguntas tipo para el mediador.

Seguidamente intentaremos identificar el problema que traen a mediación, en este sentido las cuestiones o preguntas serian también de carácter informativo:

  • ¿Cuál es el problema que ha desencadenado que ustedes estén aqui?
  • ¿Qué es lo que les preocupa?
  • ¿Piensan que la mediación les puede ayudar entonces?

Buscamos, por tanto, la confianza en el proceso de mediación una vez que determinamos que es un tema mediable.

¿Cómo definirían el problema que les ha traído a este servicio?

Dado que en esta primera sesión o sesiones es importante definir el problema, sobre todo para que determinemos si les podemos ayudar y sobre todo si es mediable, terminaremos con el parafraseo y resumen de forma positiva de lo tratado:

  • ¿Si les he entendido bien, para usted es importante…..Y para usted es fundamental que….. ¿Es correcto?
  • ¿Creen que hay algo más que añadir?

Redefinimos de alguna forma el conflicto a tratar y usamos la repetición o reiteración de lo contado, para conseguir dejar claro información y objetivos a lograr.

Búsqueda de nuevas opciones

Seguidamente en sesiones posteriores, ya una vez que hicimos esa presentación, información, recopilación y redefinición, entraríamos en lo que llamaríamos búsqueda de nuevas opciones, un nuevo escenario que nos permita trabajar en mediación. En este punto se antojan multitud de preguntas que a continuación relaciono, el objetivo que persiguen y el tipo de preguntas:

Preguntas que mejoran el proceso:

  • ¿Piensa que hay alguna otra vía para resolver el problema?
  • ¿Han intentado ustedes otras soluciones posibles antes?
  • ¿Podríamos estar en el camino ideal para que reconozcan la parte de razón que tiene cada uno en el conflicto que nos atañe?

Preguntas hipotéticas:

  • Si optaramos por seguir esta vía de diálogo, ¿Qué cree que pasaría?
  • ¿Qué ocurriría si le hubiera pasado a usted esta situación?
  • ¿Dónde creen ustedes que podemos llegar con el proceso?

Preguntas que focalizan el conflicto:

  • Realmente las opciones que plantean cada uno son bastante interesantes, ¿Qué opinan ustedes?

Preguntas que plantean alternativas:

Entre todas las opciones que hemos trabajado, ¿Cuál le parece mejor o más viable?

Preguntas que justifican el avance:

  • ¿Por qué cree usted que esta opción es mejor que la otra? ¿Entonces cuál cree que es la mejor opción a tomar en este caso?
  • ¿Recuerdan ustedes como vinieron el primer día?

Preguntas focalizadoras:

  • ¿Cómo piensa que puede mejorar la relación entre ustedes?
  • ¿Cómo creen que podemos avanzar en vuestra relación a partir de ahora?
  • ¿Qué esperan obtener de un posible acuerdo si llegamos?

Sea cual fuere el momento de la mediación y tras estas cuestiones que hemos planteado, merece una especial atención, mencionar aquellas preguntas que nos van a llevar a la negociación que al fin y al cabo es nuestra misión.

Preguntas circulares que buscan animar a las partes al diálogo constructivo, tales como:

  • ¿Cómo empezó el problema?
  • ¿Qué ocurrió entonces y cómo reaccionaron?
  • ¿Cuál fue la respuesta entre ustedes?
  • ¿Cómo crees que debe sentirse el otro?
  • Para avanzar, ruego piensen en 10 opciones factibles que puedan plantear una solución al problema.
  • ¿Qué les parece que para la próxima sesión pensemos…?

Cerramos sesiones con agendas y citas próximas:

  • ¿Les parece que quedemos tal día a tal hora?
  • ¿Quieren ustedes que nos volvamos a sentar en esta mesa para seguir hablando?

Si hicieran falta nuevas reuniones individuales, toda vez que en las sesiones conjuntas no se avance por situaciones de desequilibrio, etc, que nos hagan pensar incluso en la dificultad de continuar con el proceso, siempre podríamos tenerlas con las siguientes cuestiones a plantear:

  • ¿Cuál es la clave del problema para usted?
  • ¿Qué es lo que no tiene claro de lo que hemos visto hasta ahora?
  • ¿Qué es lo que no le hace sentirse seguro de un posible acuerdo?
  • ¿Cómo cree usted que será su relación con la otra parte a partir de ahora y sobre todo que espera de la nueva situación si llegáramos a un acuerdo?

Por último me permitiría recomendar también una serie de preguntas para los momentos finales, aquellos ya sean de sesiones o incluso, porque no, si hemos trabajado correctamente y les hemos hecho participes de su solución, cuidando que hayan sido ellos los artífices de la misma, serian aquellas que llamamos preguntas de cierre o terminación del proceso:

  • ¿Parece que han llegado a un punto de acuerdo? ¿Desean que revisemos alguna cuestión o lo damos por cerrado el acuerdo que alcanzamos?
  • ¿Les parece que quedemos para firmar el acuerdo una vez lo lean?
  • Aquí tienen el acuerdo ¿Es correcto? ¿Comprende todo lo que habíamos comentado?
  • ¿Que les parece si al menos nos damos la mano?

Bueno, por no cansar al lector, quisiera termina diciendo que estas son un tipo de preguntas según las situaciones que se produzcan, ¿son mejores o peores que otras? ¿son las únicas?

Sin duda cada mediador tiene su visión, pero al menos he querido tratar de abrir la mente para indicaros que es muy importante preparar las sesiones, no se deben dejar las situaciones al azar, porque si bien, la mediación es flexible, también es cierto que esta el proceso perfectamente estructurado. Es decir… se sabe lo que tenemos que hacer.

Javier Alés Sioli

PALABRAS, SENSACIONES Y SENTIMIENTOS...                                 20 Nov 2015

Cuando empezamos el viaje por este apasionante mundo que es la mediación, nos encontramos alrededor muchos otros viajes cuyo destino parece enturbiar nuestro camino cuando intentamos defender y apostillar que las personas con su actitud deben apostar por la mediación.

Así aparecen conceptos tales como el coaching, la programación neurolingüística, la resilencia, la inteligencia emocional o, incluso, la más reciente el derecho colaborativo.  ¿Esto supone antagonismo o más bien distintas herramientas que podemos tener a nuestro alcance por un mismo fin? En este breve artículo, me gustaría tan solo mencionarlas para llegar a una conclusión, que de una vez aumente nuestra red de conocimientos.

Debemos los profesionales ser conscientes de nuestra aptitud y nuestra actitud. La primera nos faculta, la segunda, nos envuelve. Conciencia, responsabilidad y acción son conceptos que se unen cuando queremos intervenir como profesionales, pero… ¿de qué forma intervenir cuando alguien nos necesita?

  • Si hablamos de coaching, supone acompañar, instruir y entrenar a una persona o grupo con el objetivo de conseguir alguna meta o desarrollar habilidades específicas, que le ayuden a continuar
  • La Programación Neurolingüística (PNL), podemos decir que es una estrategia de comunicación, desarrollo personal y psicoterapia, dado que existe una conexión entre los procesos neurológicos (neuro), el lenguaje (lingüística) y los comportamientos aprendidos por la experiencia (programación).
  • Cuando nos referimos a la resilencia, la definimos como la capacidad para sobreponerse a periodos de dolor emocional y situaciones adversas. Podemos sobreponernos a contratiempos e incluso salir fortalecidos, pero necesitamos de un proceso dinámico que suponga la adaptación positiva en contextos de gran adversidad
  • Si nos referimos a un término que es muy utilizado actualmente la inteligencia emocional, queremos mencionar la capacidad de motivarnos a nosotros mismos, de perseverar en el empeño a pesar de las posibles frustraciones , de regular nuestros propios estados de ánimo y evitar que interfiera en nuestra capacidad
  • Y por último aparece el llamado derecho colaborativo, que consiste en un método de resolución de conflictos que prescinde de la tradicional litigación. Los abogados asumen el compromiso de no acudir a los tribunales y sí alcanzar un acuerdo. Si éste no llega, renuncia a defenderlos en juicio.

Cinco términos, cinco realidades, cinco herramientas que pueden ser complementarias y alternativas para un mismo fin, ayudar a los demás, ¿o no es esta la idea que te hizo acercarte a la mediación?

Javier Alés Sioli

¿CÓMO HACER UN TRAJE A MEDIDA?                                          18 Nov 2015

Seamos modistos y modistas de los sentimientos humanos…sepamos coser un descosido

El ejercicio de la mediación requiere una importante práctica artesanal, poder entrar en el mundo del conflicto que gestionamos, necesitamos de artesanos, “especialistas del traje a medida”, quienes con mimo y paciencia van poco a poco transformando la “tela” que tiene en sus manos para que siente bien a la persona que le encarga el trabajo.

En la mediación diseñamos a medida cualquier “prenda” con aquellos “tejidos que usted elija”, desde la elección del tejido hasta su presentación final sobre maniquí, con un corte artesanal, hacen que siempre a gusto del “mediado-medido” consigamos que este satisfecho de nuestro trabajo… pero la decisión de la tela, el color, el tipo de corte, la “hechura” y el modelo corresponde a él, conforme a los patrones existentes, considerando y cuidando todos los detalles.

La evolución de la mediación

Pero ¿cómo ha evolucionado la mediación?. En su evolución el taller del sastre, ha ido dotándose de las suficientes habilidades y conocimientos para ampliar las líneas de negocio: Confección industrial , Taller de arreglos de todo tipo de ropa , Modistería , Confección venta y alquiler de trajes de etiqueta y protocolo y el área de Vestuario profesional.

La confianza en nuestro trabajo es fundamental. Como en el cuento clásico del “nuevo traje del emperador”, si las partes no muestran la buena fe suficiente, de nada sirve la mediación ya que el “traje es invisible” y al ponérselo, en realidad se encuentran “desnudos” ante su confianza y el acuerdo.

El poder entre las partes puede cegarnos y aunque no veamos “el traje que hemos confeccionado”, nunca queremos reconocer que lo que estamos viendo es la “desnudez” del conflicto; eso nos lleva como hemos observado más de una vez a manifestar que “no tenemos ningún problema” o si acaso decir… “la culpa no es mía”, cuando es todo lo contrario o no queremos reconocerlo.

¿Por qué debemos recomendar la mediación para los trajes a medida?. Esta técnica comprende todo tipo de prendas, desde los arreglos más simples cuando estamos en crisis, hasta la transformación completa de la prenda si se trata de un “traje” muy complejo. Para ello contamos con un equipo especializado de profesionales para dar respuesta a las necesidades de todo tipo, tanto en situaciones multiproblemáticas, como en aquellos casos en el que se encuentren implicadas varias partes.

Para poder poner en práctica esta técnica artesanal se requiere una importante formación en talleres artesanales; Se presenta como un taller donde se tratan los temas de introducción a la conflictología analizando la naturaleza y estructura del conflicto y las actitudes más frecuentes ante él.

Reconducir el trabajo mediante la gestión positiva del conflicto, asi como la puesta en práctica de las herramientas de la mediación teniendo en cuenta que los mediadores somos parte implicada también en el conflicto, pero como conductores de la negociación. La gestión positiva del conflicto mediante nuestra intervención supone conciliar los tres caminos para hacer el “patron”: Mediación. Conflicto e identidad.

Para poder hacer este trabajo necesitamos saber reciclar nuestros sentimientos, conseguir viajar ligero de equipaje de nuestra experiencia, prejuicios y vanidad. En la mayoría de los armarios o roperos guardamos ropa que hace mucho dejamos de usar, pero que a su vez no queremos tirar porque está nueva o, aunque tiene zonas deterioradas, otras están bien, por lo tanto hablaremos de dar una “segunda oportunidad” a esta ropa con un poco de imaginación y mucho entusiasmo.

Con todo trabajo necesita un patrón, por supuesto para reciclar y ahorrar, hay que hacer caso del refrán “El que guarda, halla”; asi realizaremos una exploración de las personas enfrentadas, pero siempre con la intención de hallar el punto de conexión que les puede hacer “reconocerse” mediante el proceso de mediación” y tras todo ello…

A COSER… la paciencia, el esmero, hacer lo que a uno le gusta y para lo que sirve y en definitiva… que nuestro trabajo se vea recompensado con la utilidad de nuestro “traje” y con la “vistosidad” de su uso porque “le sienta bien a los mediados”. JAVIER ALES, sastre de profesión.

Javier Alés Sioli

LAS RAICES DE LA MEDIACIÓN                                               16 Nov 2015

Cuando nos preguntamos por la verdadera naturaleza de la mediación podríamos dedicarnos a buscar fundamentos jurídicos, sociales o si nos empeñamos, podríamos darle sentido a explicaciones de cualquier tipo (psicológicas, sociales, humanistas, etc.) que pudieran servir de justificación al nacimiento de un procedimiento de mediación tras surgir un conflicto entre personas que pudieran ser familia o no y que en numerosos casos conlleva desórdenes o alteraciones significativas para cualquiera de las áreas de estudio que hemos mencionado con anterioridad.

No obstante, no podemos caer en el error de protagonizar un discurso que suponga dejar atrás realidades que verdaderamente van a caracterizar el procedimiento de mediación en alguno de sus momentos; esto queda justificado en la definición de los caracteres del ser humano pues en el confluyen hechos que son de diferente índole (psicológica, sociológica o jurídica). Por ello, a lo largo de estas líneas vamos a intentar dar sentido al Proceso de Mediación en cualquiera de sus facetas y como todas ellas van a cobrar especial relevancia para el mediador que debe ser buen conocedor de todas ellas.

Antes de tratar temas tan doctrinales como el más abstracto de los posibles en el procedimiento de Mediación como es el de la definición de su naturaleza, me gustaría llevarla a la realidad más sencilla que podamos conocer. El Proceso de Mediación, con letras mayúsculas, ha sido protagonista de la realidad de la raza humana desde sus más antiguos orígenes; en antiguas tribus, en sociedades más avanzadas y ya en núcleos familiares siempre va a poder diferenciarse una persona que tiene como tarea, reconocida o no por el resto de miembros del grupo (familiar o no), de limar de algún modo los posibles conflictos que pudieran nacer entre los mismos creando una atmósfera de diálogo. Un ejemplo claro lo podemos encontrar en la unidad familiar donde hemos podido encontrar bien definido papeles como el de cabeza de familia o la cuidador/a de los hijos; pues de igual modo, podríamos encontrar uno de los miembros a los que el resto acude para tratar sus problemas con otro de los miembros y que se encarga de hacer valer su mano izquierda en el tratamiento de ese problema.

Haciendo más real este papel, hemos sido capaces de reconocer el papel de las madres que en conflictos entre padre e hijos, que parecen se “sublevan” ante la autoridad de su padre, son capaces para evitar el conflicto de utilizar técnicas que la mediación hace suyas que realmente hace que determinados seres humanos cuentan en su abanico de valores sociales ciertas herramientas que les permite colcarse entre

Entiendo que el ser humano por defecto encuentra en la comunicación de sus problemas una de las medicinas más eficaces para poder resolverlos; lo único que ocurre y que no es poca cosa, es que necesitamos encontrar a alguien en quien depositar esa confianza imprescindible para que las barreras mentales que colocamos desaparezcan. El mediador conoce de esta verdad y no puede llegar a los protagonistas de la mediación si no es saltando ese obstáculo para acercarse en ese momento hasta donde debe hacerlo para crear un escenario adecuado para try volviendo al título, la principal de las raíces y sustento de la mediación es la necesidad que el ser humano tiene de comunicar aquello que le está aconteciendo.

Juan Diego Mata

 

¿QUÉ ES MEDIAR?                                                           10 Nov 2015

Soy mediadora profesional y tengo la suerte de no sólo ejercer como tal, sino además de ello, de impartir talleres de mediación a distintos colectivos. Son muchas las veces que he explicado qué es la mediación, cuáles son sus características y principios, sus ventajas… a pesar de ello hoy me da por hacerme una pregunta: ¿qué es mediar?

Aplicando la teoría mediar es intervenir en una discusión o en un enfrentamiento entre dos partes para encontrar una solución. ¡Qué fácil parece! Mi trabajo sería intentar que dos personas hablando se pongan de acuerdo – ¿Sólo eso?, me han preguntado a veces, – ¡qué buen trabajo!, seguían, – ¡YO TAMBIÉN SOY MEDIADOR!, era la frase esperada.

Parece fácil y ante la definición aportada más de uno pensará, “eso lo hago yo todos los días”… al igual que lo podría haber pensado yo antes de recibir formación en MEDIACIÓN, por lo que no quito razón a aquellos que se ven identificados en la figura del mediador sin necesidad de título ni formación alguna, sólo les invito a mirar más allá. La mediación profesional existe y la preparación del mediador es fundamental.

En este punto hay un símil que hace mi gran referente, Javier Alés, cuando dice “Todo el mundo sabe escribir, pero no todo el mundo es escritor”. Y diría yo, al igual que todo el mundo sabe bailar, pero no todo el mundo es bailarín o bailaor, o todos pueden jugar al fútbol, lo cual no significa que se sea futbolista profesional, por ejemplo.

El hecho de que todos probablemente a diario seamos intermediarios en infinidad de situaciones, no puede confundirnos sobre qué es mediar y en qué consiste la mediación profesional. Ese hecho es, precisamente, un indicador de que son necesarios mediadores en conflictos, los cuales cuanto más entrenados estén, con mayor calidad podrán trabajar los mismos.

La figura del mediador profesional tiene su lugar en la sociedad, se presenta como necesaria, pues resulta innegable que en todo grupo humano surgen conflictos. Una vez admitido este punto, estaremos de acuerdo en que establecer un sistema de formación del mismo es algo que debe ser controlado y que es positivo que cuente con unos requisitos preestablecidos.

Amigos, aunque para algunos sea difícil de entender, no todo el mundo es mediador. Porque la mediación debe ser respetada y hay que pasar de una vez por todas a entenderla y difundirla (ojo a la responsabilidad que tenemos los propios mediadores) desde una perspectiva profesional.

Mediar es aplicar una serie de técnicas, mediar es poseer ciertas habilidades, mediar es crear y ver más allá, mediar es saber cuando dar un paso adelante o saber cuando desaparecer, mediar es tener la pregunta exacta en el momento exacto y no dejar escapar un gesto que tanto puede transmitir, mediar es conseguir que la legitimación y el reconocimiento estén presentes como acompañantes, mediar es mucho más…

Para ti, ¿qué es mediar?

Paloma Alés Sioli

 LA VIDA ES UNA PALETA DE COLORES                                           06 Nov 2015

¿De qué color quieres pintar tu vida? y sobre todo ¿Cómo pintarías cada día de ella? No hay un color mas bonito que otro, hay una variedad infinita de matices que marcan las elecciones de cada uno. Un color dice mucho de como eres, pero sobre todo te pone en la “paleta de la vida” marcando tus preferencias, tus ilusiones, tu forma de ser. Y sin embargo no somos capaces de distinguir muchas veces.

Hace algun tiempo repartí una caja de 48 colores de ceras entre mis alumnos y … cuando pedí que por favor levantaran quienes tuvieran el color rojo en la mano, la levantaron 6 personas, que creían tener ese color: uno era carmín, el otro tinto, el otro cercano al burdeos…. Nadie tenia la verdad en su mano y si la tenían todos a la vez. Así uno a uno, descubrieron que deberían hacerse respetar ante los demás lo que en su opinión era un color concreto y que otro compañero pudiera dar su versión de porque era mas autentico o cercano a lo que el profesor pedía, conforme al color que tenia en su mano.
Cuando mediamos tenemos que saber aplicar este aprendizaje; todos tienen razón, y ninguno, si no se respetan aunque no lo compartan.

Dar color a nuestra vida

La personas necesitamos dar color a nuestra vida; ese color puede marcar como nos vean los demás y sobre todo incluso nuestro estado de ánimo. Por eso me atrevo a afirmar cuando doy clases, que los mediadores podemos ser esos pintores que ofrecemos el pincel para que poco a poco vayas pintando el cuadro que deseas de futuro. El color lo eliges, tu; la textura la escoges tu, de entro todos los colores que te ofrecemos, quien pinta eres tu…. pero quien te ofrece el marco para ello y el utensilio para lograrlo somos nosotros.

Javier Alés Sioli

¿OBLIGATORIEDAD EN MEDIACIÓN?                                                 05 Nov 2015

Partamos de una situación lo más objetiva posible, esto es, suponemos el hecho de plantearnos que la asistencia al proceso de Mediación va a pasar a ser obligatoria. Supone que las partes que han acudido de manera libre a los tribunales de justicia van a tener que participar de un proceso que ellos no han elegido; como todos sabemos, estamos dejando atrás uno de los axiomas de la Mediación: la voluntariedad.

La asistencia obligatoria al despacho de mediación va a estar viciada por la propia imposición que el tribunal ha podido llevar a cabo sobre cada una de las partes. De hecho, estamos seguros que la postura que pudiera adoptar cualquiera de las partes no va a ser de colaboración o de comunicación; no podemos obviar que las partes llegan al procedimiento judicial enfrentadas y lo único que pueden ver en el mediador es otro enemigo más que los quiere convencer de un acuerdo final.

En un contexto más jurídico-doctrinal, podría defenderse que el hecho de la imposición del proceso de mediación en el proceso de divorcio podría suponer una primera vulneración a los derechos fundamentales recogidos en nuestra Constitución; de cualquier modo, la obligación de acudir a la mediación podría olvidar los derechos de libertad en cualquiera de sus facetas. Un derecho fundamental que protege un ámbito en el que el único habilitado en principio para tomar sus decisiones es su titular (autonomía de la voluntad y poder de decisión); en eso consiste su disponibilidad sobre el derecho, esto es, el individuo no debe ver coartado su derecho a acudir a la tutela judicial para resolver su problema y no tener por qué verse obligado a soportar demora alguna en el ejercicio de dicha tutela porque se prevea legalmente la necesidad de acudir a un proceso de mediación.

Siguiendo con ese análisis objetivo de la mediación sería interesante que estudiáramos la situación en la que se daría ese posible proceso de mediación en el caso de que las parte fueran instadas por el juez a acudir al proceso de mediación. Es de lógica que las partes no participarían de cada una de las fases, esto es, la voluntariedad de las partes es requisito sin e cuano para que el proceso pudiera llegar a buen término.

Como límites de la mediación como obligatoria podría desvelarse una consecuencia bastante probable respecto de la validez del acuerdo; dada la imposición que habrían recibido, es muy posible que cuando comiencen el proceso surja un interés por lograr el acuerdo con la mayor rapidez posible; un acuerdo que no ha sido meditado y sopesado de manera madura puede tener una vida muy corta. Esto nunca debe consentirse pues lo que verdaderamente hay que lograr es que las partes se despojen de esos intereses que carecen de importancia al proceso de mediación para que puedan lograr la elaboración de un acuerdo que les suponga poseer una herramienta muy útil y que tenga una vida longeva.

Por tanto, el hecho de que las partes vengan viciadas como dijimos con anterioridad supone una nueva tarea para el mediador que debe trabajar en esas circunstancias que vienen con cada una de las partes.

Juan Diego Mata

 

LOS OJOS QUE NOS MIRAN                                              04 Nov 2015

El experto en cooperación Martin Nowak defiende que las personas somos mucho más generosas si notamos que nos miran. Podemos agregar que indefectiblemente es así, incluso aunque no nos miren. Basta con creer que una mirada nos está observando para incrementar los niveles de ética en nuestro comportamiento. Cuando creemos que los ojos de los demás se posan en nosotros y nos someten a escrutinio, nuestra conducta mejora. De repente los ojos del otro son un eficaz mecanismo de frenado, una invisible barrera protectora que se levanta delante de nosotros para impedir que nos precipitemos a una acción en la quizá se anhela pasajeramente conculcar una norma y extraer de ella el beneficio instantáneo que supone que todos los demás sí la respeten. Los ojos de esa alteridad que nos ha introducido en su entorno visual nos usurpan el siempre resbaladizo anonimato, nos corporeizan y nos personalizan, nos hacen tomar conciencia de las fronteras de nuestro yo, nos imputan la titularidad de lo que estamos llevando a cabo. La presencia del otro me impide ser nadie.

En ese libro repleto de consejos que es El arte de la prudencia, Baltasar Gracián prescribía una conducta insuperable para que lo mejor de nosotros solidificara en nuestros actos: «Actúa como si te estuviera observando todo el mundo». El motivo era sencillo. Tendemos a salvaguardar nuestra coherencia, ajustarnos a las expectativas de los demás y  buscar su aprobación o rehuir su desaprobación para mantener incólume nuestra reputación. Muchos se niegan a aceptarlo, pero nos convertimos en la persona que somos  gracias a la participación directa e indirecta de los demás. También hay una relectura negativa de los ojos de los demás, esa mirada fiscalizadora que empuja a que yo modifique mi forma de actuar. Sartre lo resumió muy bien: «el infierno son los otros». Los demás se convierten en el tártaro porque al acceder a mi perímetro visual me dotan de ética, convierten mi conducta en materia evaluable. A mí me gusta corregir esta idea de Sartre porque la forma de expresarla puede conducir a muchos equívocos, a pesar de que sé que su reflexión central es irrefutable. El infierno no son los otros, el infierno es una vida en la que no hay otros.

                                                                                                                                                                                       Josemi Valle

 

SENTIRSE MEDIADOR                                                   30 Oct 2015

Hace poco os decía que aprender mediación no es tan importante como sentirte mediador… y lo comparaba con la escritura. Todo el mundo tiene derecho a saber leer y escribir pero muy pocos puedes ser escritores. Ser Escritor es un oficio divino. Cuando originalmente el hecho de escribir consistía más en copiar, transcribir y crear documentos con fines primordialmente económicos, legales y de registro. Originalmente no había gran variedad de autores explícitos, la mayoría eran anónimos. Al principio, escribir sólo era un oficio de transcribir.

Pero hoy, sin embargo, el oficio ha adquirido tanto prestigio pues se vincula directamente con la autoría, con la creación, con el dominio de las ideas y la verbigracia. Hoy, ser escritor significa mucho más, implica ser capaz de dominar al lenguaje, transmutarlo, tergiversarlo armoniosamente y con ello saber dirigir tu vida. Ser escritor, en este tiempo, quiere decir representar una voz activa dentro de la sociedad, quiere decir ser capaz de hablar sobre lo que otros no se atreven. Actualmente, ser escritor significa entender la psique humana, entender a los demás….

La formación del mediador

Querer compartir con los demás lo que sabes y con ello exhibir, para no guardar nada ¿os suena algo de lo que decimos a la mediación?… Algo que no se comprende, es que no es requisito estudiar una carrera humanística para ser escritor, y que no se necesita tener una formación o una licenciatura para ejercer tal o cual rama de la escritura: El mediador “escribe” con su trabajo las líneas que le trazan sus clientes desde lo que les ha pasado al destino al que quieren llegar, conduce a través de los sentimientos.

Filósofo o el psicólogo, escribe ensayos con la perspectiva del pensamiento, tras la exploración de las personas y su psique, hay temas sólo abordables desde la psicologia y no deben abordarse de otra forma; el abogado, escribe objetivamente desde la legalidad, buscando la justicia pero con el marco de la legalidad siempre presente, habla sobre los eventos y lo que ocurrió, busca la intencionalidad desde adentro hacia afuera con el hecho ocurrido.

Así, como piensas, así se escribe. ¿Cuántas veces se ha podido debatir sobre la formación de los mediadores… que si tal o cual formación o carrera? Lo único que nos aportan son “aptitudes” para ejercer diversas opciones, profesiones, oficios, si tenemos suerte. Ser mediador, como el escritor, entre tantos oficios, no requiere tanto de licencias o maestrías o doctorados (que también), sino de “ACTITUDES”

Javier Alés Sioli

 

NO HABRÁ SALIDA A LA CRISIS GRIEGA SIN MEDIACIÓN                    26 Oct 2015

Tras el triunfo de la opción que apostaba por el No en Grecia con el que los ciudadanos rechazan las propuestas de nuevos recortes y ajustes del resto de socios europeos, el país debe constituirse en el “mejor escenario para la mediación”. En una situación de quiebra donde los bancos griegos abogan por una nueva inyección de dinero por parte del Banco Central Europeo; donde los negociadores que participaron habían quedado en entredicho por su falta de “mano izquierda”; y donde la reacción de los mercados del euro sufren día a día pérdidas generalizadas, no hay mejor manera de CEDER Y CONCEDER.

Tanto posiciones como necesidades, deben quedar a un lado para conseguir el verdadero “interés”. Conseguir ese interés común, de ambas “partes en conflicto” es la labor que siempre han desarrollado los mediadores.

Pero…¿Cuál es la reacción de los acreedores?. Ya en su momento la Señora Lagardé, Directora del Fondo Monetario Internacional indicó que estaba dispuesta a ayudar a Grecia, siempre que ésta se lo pidiera.

Pero, la pregunta es, ¿porqué mirar hacia atrás?. En mediación nuestra propuesta siempre es aprovechar “las cenizas del conflicto” para conseguir una hoja de ruta que te permita no tanto resolver el problema de la crisis griega, como saber “gestionarlo” esa es nuestra misión. Grecia al parecer maquilló sus pésimos balances financieros durante años, algo que ha sido la causa de la absoluta decadencia económica del país y por otro lado los tributos y el exceso en la aplicación de la política de bienestar, serian las causas.

Pero ya conocidas estas, porque no mirar a un futuro “posible”. En 2010 y 2011 Grecia solicitó ser “rescatada”, pero como si se tratara de una “enfermedad”, la “medicina paliativa no ha servido” y  Grecia pretende ahora renegociar de nuevo todos sus “males”.

Apostar por la mediación en la crisis griega

¿Porque no de una vez por todas los políticos y las instituciones no apuestan por la mediación?. Solo cabe pensar que una negociación “asistida” donde apareciera un tercero, imparcial y objetivo, donde su neutralidad estuviera garantizada y donde se iniciara con voluntad el camino de las vías de acuerdo. Donde el primer objetivo claro que se marcara es que ambas partes (Grecia y zona euro) fueran conscientes de que “tienen mucho que perder”, por la inflación en los primeros y por el gran perjuicio económico para los segundos, y una vez conscientes de la gravedad, estuvieran “destinados a entenderse”.

Pero como siempre la pregunta que queda en el aire es… si las partes quieren y sobre todo quien ejercería esa labor.

Piensen si los mediadores somos soñadores… no lo se, pero permítanme soñar, porque, muchos a lo largo de la historia, se convirtieron en realidad.

Javier Alés Sioli